DIEGO BUENOSVINOS
LEÓN.— 'El caso Nistal', ya no
es un simple tema de salubridad en el
abastecimiento de agua de esta localidad de
leonesa. En estos momentos y después de la
denuncia pública hecha por el propio delegado
territorial de la Junta, Eduardo Fernández, que
aseguró que se había producido «un grave fallo en
la transmisión de datos del servicio de Sanidad»,
lo que parecía un posible hecho puntual se ha
convertido en una dura riña política. Sin embargo,
los vecinos de este pueblo piden soluciones, menos
crispación política y que se les devuelva la
tranquilidad a sus cerca de 300 vecinos.
El alcalde de San Justo, municipio al que
pertenece Nistal, Avelino Vázquez, exigió que se
tomen responsabilidades políticas máxime cuando
«nos encontramos ante un caso que como hemos
podido ver, se ha producido una ocultación grave
de documentación. No es admisible lo que ha
ocurrido se mire por donde se mire». El regidor
apuntó además que como se demuestra en este mismo
artículo, el documento remitido por el Servicio
Territorial de Sanidad, demarcación de Astorga, la
carta enviada al Ayuntamiento está fechada el día
2 de enero, pero no es registrada «porque no llega
antes» asegura Vázquez, hasta el día 23 de enero.
En ella, se especifica que el agua de Nistal no es
apta para el consumo, «con deficiencia en la
desinfección y con una presencia elevada de
arsénico por encima de los niveles que marca la
legislación».
El delegado de la Junta, Eduardo Fernández, al
que ayer no fue posible localizar, aún no ha
declarado si pedirá responsabilidades al propio
jefe del servicio de Sanidad, Santiago Travieso,
quien además afirmó que «la contaminación del pozo
no era alarmante».
Desde el Partido Socialista de León, la
procuradora, Victorina Alonso, señaló que pedirá
la comparecencia del consejero de Sanidad,
Francisco Álvarez Guisasola, para que «explique
las medidas que se han tomado, las que van a tomar
y qué mecanismos de control deberían ponerse en
marcha para que estas situaciones no vuelvan a
presentarse». Alonso preguntará en las Cortes de
Castilla y León, «qué medidas ha tomado la Junta
para evitar que los vecinos de Nistal de la Vega,
consuman agua con niveles de arsénico por encima
de lo permitido».
Por su parte, Unión del Pueblo Leonés (UPL),
piden la dimisión del responsable del servicio en
León, Santiago Travieso, «por su deplorable
funcionamiento». En cuanto al alcalde, Avelino
Vázquez, los leonesistas exigen que se «disculpe
por su negligencia y no estar más pendiente en
este problema». Finalmente, piden también que a
partir de este momento, «el Ayuntamiento realice
diariamente los pertinentes análisis de agua en
todos los pozos susceptibles de ser utilizados por
los vecinos». El pozo de Nistal que se construyó
hace tres años y cuyo coste fue de 100.000 euros,
fue sustituido por el antiguo debido a que se
encontraba cerca de la depuradora de Astorga, con
lo cual se hizo para evitar posibles filtraciones.
El alcalde, Avelino Vázquez, ha asegurado que si
la captación es sellada, «tenemos terreno para una
nueva».
Lo que a día de hoy se puede constatar es que
«nadie» tenía notificación de que en el mes de
agosto los análisis practicados dieran positivo y
mucho más grave aún que, «no se encuentren los
datos de los meses de septiembre, octubre y
noviembre», afirmó Eduardo Fernández. El pueblo de
Nistal necesita una solución que a priori no
parece sencilla. Se espera también que se adopten
medidas para exigir responsabilidades pero que
como dicen los vecinos, «ahora mucho se propone
pero luego nadie se va de su asiento».